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Amadeus

“Amadeus” no es la historia de Wolfgang Amadeus Mozart, el genio compositor austriaco nacido en 1756.

Es la tragedia de alguien que lo envidió durante toda su vida, Antonio Salieri, el compositor de la corte del rey de Austria cuya posición se vio amenazada por la aparición de ese genio de mente infantil y comportamiento irreverente que escribía una música que nadie había tenido el privilegio de escuchar jamás. “Amadeus” es el relato de celos, de la tortura de saber que no eres más que un mediocre comparado con el genio, de admirar algo a lo que jamás llegarás, y por eso, querer destruirlo.

“Dios cantaba a todo el mundo a través de ese hombrecillo, haciendo mi derrota cada vez más cruel”. “Eso no era una composición escrita por un mono. Era música que jamás había oído (…) me tenía temblando. Me pareció que oía la voz de Dios”. “¿No puedes recordar una melodía mía? Yo fui el compositor más famoso de Europa. Escribí yo solo 40 óperas”.

Antonio Salieri en “Amadeus”

“Me han dicho que he de reescribir la ópera. Pero así es perfecta. Y no puedo reescribir lo que es perfecto”.

Wolfgang Amadeus Mozart en “Amadeus”

Así, la forma de contar la biografía de un mito como Mozart se enriquece si se cuenta a través de los ojos de la persona que más lo admiró y más lo odió, Antonio Salieri. La estructura del film es un flashback que va retrocediendo a diferentes hechos de la vida del genio, desde el momento en que empieza a despuntar en la Viena del siglo XVIII. Salieri, ya anciano, malviviendo en un sanatorio, va recordando cada episodio, mortificándose por el genio innegable de Mozart y maldiciendo que fuera eso precisamente lo que acabó con él, pues dejó al descubierto su propia mediocridad, su inmerecida posición como músico de prestigio en la corte de José II. El anciano compositor revive también sus intentos por hundir la carrera de Mozart, por presionarle y urdir una sutil estrategia para apartarlo del éxito y el reconocimiento que él sabía que merecía.

Como vemos, el motor de la película no es Mozart, sino Salieri, que es quien desencadena todas las acciones, quien de hecho nos lo cuenta todo. Su personaje está interpretado de una forma maravillosa por F. Murray Abraham (excelente actor de carácter a quien también tengo muy presente por su personaje de inquisidor, Bernardo Gui, en “El nombre de la rosa”), quien le imprime un distinguido porte y seriedad, mientras presencia incrédulo a ese Mozart tan descarado y bufón, el compositor divino, y observamos cómo los celos y la envidia van corrompiendo su alma hasta hacerle un ser odioso, insoportable y aún así, digno de una mínima compasión. Muchas de las escenas de F. Murray Abraham son impresionantes, y roban todo el protagonismo al propio Mozart, como el momento en que, mirando a un crucifijo colgado en la pared, reniega de Dios porque este ha sido generoso con Mozart, dotando de genio a un estúpido, un payaso, mientras que él, que prometió honrarle con su música, sólo ha recibido el don de la mediocridad.

El personaje real de Antonio Salieri (1750-1825) también fue un admirado compositor de la época que entró como compositor de corte en Viena en sustitución de Florian Gassman en 1774. Los hechos que lo relacionan con Mozart han estado siempre sujetos a la duda, aunque se dice que al final de su vida él mismo se declaraba autor de su muerte. 

A partir de la tragedia de los celos fatales de Salieri, Nikolai Rimsky-Kórsakov escribió la ópera Mozart y Salieri, que estaba basada en la obra del mismo título escrita en 1832 por el ruso Alexandr Puskin. El film, por su parte, es una adaptación de una obra de teatro, “Amadeus”, estrenada en Londres en 1979, que también tomaba como punto de partida el libro de Puskin. Milos Forman, el director de la película, y el propio autor de la obra original, Peter Shaffer, estuvieron trabajando varios meses en el traspaso de la novela al guión, añadiendo personajes y modificando la acción para hacerla válida para la gran pantalla.

Los hechos biográficos tanto de Mozart como de Salieri, son en muchos casos apócrifos, aunque en otros aspectos como la ambientación, Milos da muestras de su intento de ser absolutamente fiel a la época que retrata. Sin ir más lejos, la película se filmó con luz natural (recordemos un caso similar en películas de época: “Barry Lyndon” de Stanley Kubrick), para sumar en realismo y no construir iluminaciones falsas que no correspondan con un mundo, el del siglo XVIII, en el que no existía todavía la luz eléctrica. La secuencia de la película en que se interpreta Don Giovanni se filmó en el mismo lugar en que se estrenó originalmente la obra; y aspectos tan puntuales como la misma risa irritante de Mozart fueron fruto de un trabajo de documentación exhaustivo, consultando en cartas y escritos de la época en que se describía esa risa tan particular.

“Amadeus” se filmó en Praga, ciudad de nacimiento de Milos Forman. El equipo de ambientación consiguió que la capital checa fuera la Viena histórica donde los hechos sucedieron realmente. Entre los escasísimos decorados que se construyeron, destacan el sanatorio donde está ingresado el anciano Salieri, y la casa de Mozart.

Si antes hemos hablado de la memorable y decisiva interpretación de F. Murray Abraham, ahora debemos ser generosos con el trabajo de Tom Hulce encarnando a Mozart. Se trata de un papel muy agradecido de interpretar, donde el actor puede explayarse y brillar. Así lo entendieron actores como un joven Kenneth Branagh, Mel Gibson, Tim Curry o Mark Hamill, que trataron de hacerse con el papel, pero finalmente fue Tom Hulce quien se llevó el premio. El actor, entre otras cosas, tuvo que practicar piano a diario durante horas, y durante el rodaje, unos especialistas observaban que cada tecla que pulsara se correspondiera con el sonido que luego oiría el espectador en la banda sonora.
En los papeles secundarios destaca Constanze Mozart, interpretada por Elizabeth Berridge, aunque su papel correspondía en un principio para Meg Tilly, que se lesionó una pierna pocos días antes de empezar el rodaje.

“Amadeus” es un film de prestigio, una cuidadísima producción que, sin embargo, está filmada con nervio y personalidad (la tensión que subyace en las escenas con Salieri, la composición del impresionante “Réquiem” al final de la película) por Milos Forman, que en 1984 ya contaba con una filmografía sólida que incluía “Alguien voló sobre el nido del cuco” y el musical “Hair”.

La Academia de Hollywood premió al film con 8 Oscars en 1985: mejor actor (F. Murray Abraham), mejor decoración, vestuario, director, maquillaje, película, sonido y guión adaptado.








...por Marc Monje ...por Marc Monje


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3 comentarios en Amadeus

  1. Sí señor! se trata de una película clásica en la historia del cine. Se nos muestra la vida de Amadeus Mozart y, sobre todo, la de Antonio Salieri, un hombre que envidió a Mozart hasta límites extremos. El director de la película sabe y consigue perfectamente involucrarnos en la época y en la música de este genial compositor.

  2. Qué buenísima está la película “Amadeus” donde se puede aprender sobre cómo es la envidia y otras cosas, qué arte el que desprende este film.

  3. Coincido con los dos comentarios anteriores, “Amadeus” es un película donde se pueden aprender varias cosas.

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