Ya ni me acuerdo de los años que llevo sacando películas en el mismo videoclub. Empecé con el VHS y sacando una película de Johnny Deep, cuyo nombre no recuerdo, en la que él hace de policía infiltrado o algo así. Y le he sido fiel, pese a los cambios de peopietarias, el paso al DVD y la molesta costumbre de no poner a su clientela un tope horario para entregar las películas que se alquilan. Así, sobre todo en fin de semana, te puedes quedar traquilamente esperando la película que has reservado hasta las once de la noche, sin saber si la van a devolver o se la van a quedar otro día más. En fin, si no fuera porque las tengo justo enfrente y porque además mantiene en un razonable 1,80 euros el alquiler, la verdad es que me pasaba al bando pirata. Pero bueno, ahí resistimos, sobre todo por mi cambio de estrategia: hace tiempo que paso de reservar, me voy directamente el sábado y la primera película interesante que pillo, ésa me llevo. De esta manera, casi nunca veo las novedades, pero sí otros estrenos de calidad que pasan más desapercibidos.
Quería hablar de dos de las últimas películas que he visto de esta manera y que me han causado diferentes sensaciones: Nueve vidas, de Rodrigo García y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, de Andrew Dominik.
Nueve vidas es la segunda película del sobrino de Gabriel García Máquez, Rodrigo García, que ya había llamado la atención del mundo del cine con Cosas que diría con solo mirarla. La verdad, se nota que la buena escritura le viene de familia, porque el guión de Nueve vidas y la construcción de las historias es una de las mejores aportaciones de esta película. No suelo ver los extras de los discos, pero en este caso le eché un vistacillo y me llamó bastante la atención porque una de sus actrices ofrecía una definición muy buena de Nueve vidas: contaba que era como si captaras pequeños trozos de conversaciones entre desconocidos en la calle. Rodrigo García no te pone en antecedentes de la historia, ni después tampoco sabemos qué pasa: ahí quedan nada más los 10 ó 12 minutos que ha captado con la cámara. Además, cada historia está rodada en un solo plano, por lo que no hay montaje ni posibilidad de ir tomando los mejores planos: se iban rodando en tiempo real, se repetían un par de veces y luego se elegía la vez que había salido mejor, que era la que iba al montaje final.De esta manera, también hay una cierta irregularidad tanto en las historias como en las actuaciones pero, en líneas generales, y sobre todo gracias a un buen grupo de actrices y actores, Nueve vidas es una extraordinaria película. Hay que destacar, sobre todo, el estupendo capítulo que protagonizan Robin Wright -de nuevo, Penn- y Jason Isaacs, muy poco aprovechado, creo yo.
Muy recomendable esta película y todo lo que está haciendo Rodrigo García en Hollywood.
Todavía no sé por qué me saqué El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford: no soy yo muy fanática del western ni tampoco sigo con especial interés a ninguno de sus protagonistas, por mucho Brad Pitt que haya al frente del relato. Pero, en fin, como era lo más novedos que me encontré en las estanterias, pues nada, allá que voy. Además, ha sido una película que creo que ha contado con un cierto prestigio entre la crítica y que le ha valido un premio de interpretación al rubio de oro en el Festival de Berlín.
Lo primero que hay que destacar es que la película dura dos horas y media, pero como si fueran cuatro porque es bastante cansina. Y lo es, en mi opinión, por un solo y exclusivo motivo: la dichosa voz en off, omnipresente e innecesaria porque en algunos momentos se limitaba a contar lo que ya estábamos viendo en la pantalla. Por lo demás, pese a que la acción trascurre demasiado lenta y minuciosamente, podía haber pasado, pero no, me la tuve que poner en dos partes porque fui incapaz de verla del tirón.
El otro tema interesante es el del reparto. No voy a quitarle méritos a Brad Pitt, porque el hombre es guapo y además creo que no es mal actor. Pero precisamente en esta película no es de las que más llame la atención, como para darle un premio, ¿sólo porque va de moreno, no sale guapo y hace casi de psicópata con una risa estúpida? Más bien, creo que se buscaba recompensarle por llevar a Angelina Jolie a la presentación de la película.
El otro vértice de la historia es Casey Affleck, que está muy en su papel: otro psicópata con aires de grandeza y ganas de eternidad. Lo que yo me pregunto es cómo Jesse James confiaba en un tipo como él, con la pinta de taimado que tenía. Total, que al final el que se lleva todas las simpatías es Charlie Ford, definido por Jesse James como feo y sucio, pero te sientes bien con él. Es un poco lo que pasa con el actor que lo interpreta, Sam Rockwell, feillo y raro, pero siempre te atrae en sus películas.
Cuando devolví El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, la del videoclub me contaba que todo el mundo que se la había sacado la devolvía con un cabreo impresionante y que algunos ni siquiera la habían terminado de ver. Hombre, yo no creo que sea para tanto. Cuesta trabajo, pero merece la pena terminarla. Aunque solo sea para poder criticarla con conocimiento de causa.
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