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Edward Norton

Edward Norton es uno de los actores más solventes y versátiles del cine de nuestros días. A él le debemos algunas de las mejores y más arriesgadas interpretaciones de los últimos años. Es, sin duda, un valor seguro en cualquier película.

Edward Norton es el tipo de actor que se deja la piel en su actuación. Es capaz de hacer creíble cualquier papel y de moldear su cuerpo para adecuarse a cualquier personaje. Así le hemos visto como musculado neo-nazi, como oficinista insomne aficionado a mamporrearse consigo mismo, como monaguillo con insuflas de Dr. Jeckyll o como Camello arrepentido. Todo esto ha llevado a que le consideren el nuevo Robert de Niro, aunque su gran ídolo sea Dustin Hoffman.

Edward James Norton Jr. nació el 18 de agosto de 1969 en Boston. Es el mayor de tres hermanos criados en una familia acomodada, ya que su padre era un reconocido abogado, su madre profesora de inglés y su abuelo, James Rouse (al que adoraba) un importante arquitecto. Desde muy pequeño tuvo claro que su vocación era ser actor cinematográfico. Su primer contacto con la interpretación fue en los montajes teatrales que se organizaban en la universidad de Yale, donde se licenció en Historia. Al acabar la carrera se puso a trabajar en la empresa de planificación urbana de su abuelo, en Japón. Enseguida se dio cuenta de que el tema del urbanismo nipón no era lo suyo, así que cogió sus bártulos y se mudó a Nueva York, donde compartió piso con Drew Barryimore post-E.T. Hizo cuantos castings pudo y mientras se pagaba el alquiler ejerciendo de camarero. Aunque conseguía pequeños papeles secundarios en el teatro alternativo o “de barrio”, no encontraba ningún papel consistente.

En 1996 Leonardo DiCaprio iba a protagonizar un drama judicial junto a Richard Gere. Finalmente el gran ídolo de las adolescentes noventeras decidió no llevar a cabo la película. La productora decidió realizar un casting, al que se presentaron más de 2000 candidatos. Por supuesto el elegido fue Edward Norton, por delante de otros ilustres como Matt Damon o Matthew McConaughey. Cuentan que consiguió el papel porque fue capaz de estar toda la entrevista con el director de casting hablando con acento de Kentucky, donde se desarrollaba la trama. La película se llamó “Las dos caras de la verdad” y la dirigió Gregory Hoblit. En ella se narra la historia de un abogado (Richard Gere) que tiene que defender a un monaguillo con doble personalidad acusado de asesinato, es decir a Edward Norton, que ganó el globo de oro y estuvo nominado al oscar al mejor actor de reparto por esta actuación.

Su siguiente papel fue en la película de Woody Allen “Todos dicen I love you” donde figuraba que su novia le dejaba por un expresidiario. Además de demostrar su versatilidad y capacidad para la comedia, demostró que cualquiera puede cantar (la película es un musical). Su tercer personaje en 1996 fue el del abogado de “El escándalo de Larry Flint”. No podía haber escogido tres películas y papeles más distintos para empezar.

Al año siguiente participó en la película “Rounders” en la que ejercía de tahúr macarra amigo de un blandengue Matt Damon. Esta película hablaba de las timbas de poker y del mundo del juego. El resultado fue alejarse todavía más del encasillamiento, pero aún tenía que dar un paso más. Este paso llegó con su siguiente “performance”, que más que un paso fue un salto, el papel de Derek, el neo nazi arrepentido de “American History X”, de Tony Kaye. Esta fue la película de la consolidación del actor, no sólo porque tuviera que ganar unos cuantos kilos de puro músculo, afeitarse la cabeza y lucir una gran esvástica en el pecho, sino por que su actuación fue sencillamente impecable. A pesar del éxito crítico (de todos es sabido que la crítica norteamericana se rinde a los pies de quien se preste a cambiar su físico para mejor representar un papel) y popular de la película, ésta estuvo salpicada por la polémica, y no sólo por la violencia que destilaba o por destapar la existencia de nazis en los USA, sino por las malas relaciones entre Norton y el director, Tony Kaye, que venía del mundo del videoclip y la publicidad. Según éste, el actor estaba tan obsesionado con salir en cada plano de la película, llegando a meterse en la sala de montaje a supervisarlo él personalmente, impidiéndole la entrada al propio Kaye. El director se enfadó tanto que intentó, sin éxito, que su nombre no figurara en los títulos de crédito, ya que consideraba que le habían destrozado la película. A pesar de todo esto, el papel de Derek la valió a Edward Norton su segunda nominación al Oscar, esta vez en la categoría de mejor actor.

Para su próximo papel tuvo que perder todos sus músculos hasta quedarse en los huesos, para encarnar a Jack, el oficinista insomne protagonista de “El club de la lucha”. Es una película basada en la exitosa primera novela del norteamericano Chuck Palahniuk (autor también de “Asfixia” y “Nana”) y la dirigió el influyente David Fincher (Seven) que le dio un estilo visual apabullante. Su co-protagonista fue Brat Pitt, que hizo muy buenas migas con Norton. Poco después de apagar su ira hacia la sociedad moderna a puñetazo limpio, Norton, se atrevió a ponerse por primera vez detrás de la cámara, y lo hizo dirigiendo “Más que amigos” un film que no tiene prácticamente nada que ver con sus trabajos como director (si exceptuamos “Todos dice I love you”), ya que se trata de una comedia romántica sobre el triángulo amoroso formado por un sacerdote católico (el propio Norton), un rabino y una amiga común de estos. El film no es ninguna maravilla, pero valió para demostrar que tenía dotes de narrador.

En su siguiente película como actor, “The Score”, se codearía con dos monstruos de la pantalla: Robert de Niro y Marlon Brando. A pesar de su fantástico reparto, la película fue vapuleada por la crítica. Algo parecido pasó con “EL dragón rojo”, la precuela de “El silencio de los corderos” que, aún contando con gente como Harvey Keitel, Emily Watson, Ralph Fiennes y Edward Norton, no tuvo el favor de la crítica, aunque sí el del público. Para reencontrar el aprecio crítico (o por que le apetecía), Norton aceptó el papel de camello a pocas horas de entrar en la cárcel en “La última noche”, del polémico Spike Lee. Después de esta película “de autor”, ejerció de villano en el blockbuster “The italian Job”, remake del clásico protagonizado por Michael Caine.

Edward Norton siempre ha sido muy receloso de su vida privada, aunque nunca escondió su relación, ya finiquitada, con la racial Salma Hayek. Entre sus últimas películas están: “Down in the Valley”, “Fear Itself”, “Kingdom of Heaven” y la que es su segunda película como director “Motherless Brooklyn”.

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...por Alberto Galán ...por Alberto Galán


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2 comentarios en Edward Norton

  1. Edward Norton es un camaleón y esto es innegable, puede ser un nazi en “American History X” o alguien inofensivo en “The Score”.

  2. A mi me encantó su papel en “El Ilusionista”, creo que en cada papel que interpreta Edward Norton se supera.

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