buscar
Espanol flagIngles flag






Tiempo estimado de lectura 5:24 min. rellotge
El cine pornográfico: El negocio del sexo


“Mi cuerpo es mi negocio, y trabajo con él cada día”. Marilyn Chambers, estrella porno de los 70-80.

La importancia sociológica del cine pornográfico no ha sido suficientemente bien calibrada. Bien, siendo más justos con la verdad, tampoco ha sido ponderada su importancia como espectáculo de entretenimiento, pero siguiendo con lo primero, pocos géneros cinematográficos han discurrido tan ligados al devenir del ser humano en la sociedad en el último siglo y pico, y no hablo únicamente de moda o estética, sino del subconsciente del hombre moderno.

El peso sociológico del porno reside en que nos explica que hay en el interior de la mente humana en un periodo determinado, qué había en 1900 y que hay ahora en pleno siglo XXI. Cuando las películas en su conjunto nos hablan de las fantasías, de los deseos inconfesables de la sociedad, de las pulsiones más incontrolables e inherentes al hombre, como es el caso del cine porno, entonces hablamos de un instrumento de análisis que debería ser más tenido en cuenta por antropólogos y sociólogos. Visionando un film erótico-festivo de 1900, por ejemplo, tenemos una panorámica más ajustada de cómo era esa sociedad, cuáles eran sus fantasías, qué papel tenían el hombre y la mujer, que con un western de la época o incluso un noticiario.

El cine porno tiene además una característica que lo diferencia de los demás géneros y lo hace exclusivo, con un lenguaje propio, y esto es, que siempre muestra los genitales tanto femeninos como masculinos (aunque en Japón por ejemplo, a pesar de ser una de las sociedades con las fantasías más aberrantes e insanas, tienen serios reparos a la hora de mostrar penes y demás artillería, por lo que normalmente optan por difuminarlo en pantalla). En el western tenemos pistolas y caballos, en el porno genitales (sí, y también los de los caballos). A partir de esta premisa, se crea a lo largo del siglo pasado un lenguaje visual propio del porno, con ritmos, planificación y banda sonora que se repiten en todas las películas hasta el hastío y el aburrimiento total. Esto último también es importante, contando con lenguaje propio, y con una temática, el sexo, que siempre tendrá clientela, ¿por qué el porno llega a aburrir? Quizás no sea por su lenguaje visual tan específico y deirecto, sino por un problema de base, un film porno enfoca siempre todos sus elementos en una sola dirección: el acto sexual y finalmente, la eyaculación masculina a la vista. Eso es lo que cuenta, lo otro resulta secundario, por ello, condicionado por un ritual que debe ser invariable, el film porno olvida forzosamente el guión, la historia, que es el pilar sobre el que se sustenta la originalidad o no de una obra cinematográfica, y sobretodo su capacidad para divertir o aburrir. Por tanto, salvo contadas excepciones, el porno acaba siendo un instrumento de “x” minutos con el mismo final: la eyaculación masculina, y aunque eso sea cansino, aunque el porno sea el género más maniatado por sus propias constantes estilísticas, no invalida su condición de género cinematográfico como otro cualquiera y, como he dicho antes, de instrumento de análisis del subconsciente humano (siempre, principalmente masculino).

El porno cinematográfico es tan antiguo como el cine mismo. Al poco de que los Lumiere rodasen la llegada del tren a Paris en 1895, ya aparecían los primeros cortos eróticos, que mostraban a damiselas en sus aposentos, aseándose o quitándose la ropa. Esta condición voyeur del primer cine erótico (que curiosamente se ha retomado en el porno casero actual) es un nexo de unión con el estatismo y la estética por la estética de de la fotografía, digamos que en 1900, los pioneros del porno no habían aprendido todavía a “dramatizar” sus películas, y dramatizar en el porno significa hacer el acto sexual, dos o más personas, no únicamente una señora quitándose la ropa en su alcoba. Curiosamente, el cine erótico de aquellos tiempos era fabricado por las grandes productoras del momento, ya que su escasa difusión no lo hacía peligroso socialmente. Todo ello cambió cuando se hizo ilegal, lo que coincidió con unos films ya de carácter más explícito y directo sexualmente (como en tantos casos –las drogas son un buen ejemplo- ilegalizar, lejos de hacer desaparecer algo que se cree “peligroso” socialmente, lo convierte en incontrolable, libre de ataduras, además de más deseable para el público).

El cine porno tuvo una evolución lenta y llena de dificultades, por lo menos hasta los años 70. Durante la Segunda Guerra Mundial hubo un parón en la producción, además de una presión estatal que instauró una censura muy férrea, como es el caso del Codigo Hays en Estados Unidos.

A partir de los 50, grandes directores arriesgan con propuestas pseudos-eróticas (Stalney Kubrick y su Lolita), y hay un renacimiento de la cultura pornográfica. Se empieza a editar la revista Playboy y explota el fenómeno pin up, hoy objeto de culto entre miles de fans de una época en la que triunfaba el erotismo chispeante y las generosas medidas en calendarios y cortometrajes (con un director importante en ese campo, Irving Klaw) de modelos como Tempest Storm, Bunny Yeager (ella además importante fotógrafa de pin ups) y por encima de todas, la mujer más fotografiada de la época después de Marilyn Monroe: Betty Page.

Del fenómeno deliciosamente picante de las pin ups –aunque a veces también retorcido, como es el subgénero del bondage, o escenas de violencia y tortura simulada, con mujeres azotándose el trasero y demás-, pasamos a la liberación sexual de los 60, y a una rama del porno ya en los setenta, más erótica y sensual, con la saga de Emmanuelle o films de autor como El último tango en París, de Bernardo Bertolucci, y por otro a la edad de oro del porno tal cual, durante todos los 70. Linda Lovelace protagoniza Garganta profunda en 1973 y se convierte en la primera estrella porno, y al poco tiempo la acompañan Marilyn Chambers o John Holmes, mientras se filman las películas pornográficas más importantes, a nivel artístico y social, de la historia: Tras la puerta verde, protagonizada por Chambers, y The devil in Miss Jones, de Gerard Damiano, con Georgina Spelvin de protagonista, films de los que ya hemos hablado aquí en Portalmundos. Esta fue una época de creación de una poderosa industria del porno, que generaba millones en beneficios y que apostaba por directores que, mientras cumplían con el ritual acto sexual-eyaculación, exigible a todo film porno, arriesgaban también añadiendo ambiciones artísticas, tanto en guiones tramados y pensados como los de un film de cualquier otro género, como con un lenguaje visual de vanguardia.

A esta época de vino y rosas, cuando el mundo aprendió gracias al porno que habían otras formas de follar, le siguieron unos años 80 con muchas estrellas destacables (Traci Lords, Vanessa del Rio…) pero que sin embargo sucumbió a la explosión del video y por tanto a una mayor producción que derivaría en films de menor calidad, más repetitivos, de usar y tirar. El asesinato que perpetró el video al cine pornográfico de los 70 es el mismo que Internet ha perpetrado con el propio video. Ahora cualquiera calma su líbido con cuatro fotos o un par de videos caseros que ronden por la red. Todo está al alcance en pocos segundos, y nadie está dispuesto a aguantar una película porno de hora y media, y menos con guión.








...por Marc Monje ...por Marc Monje


Patrocinador



Otros Reportajes:


Los más comentados:




Publicidad




Patrocinador




Publicidad



En colaboración:
Fox   National Geographic Channel   Feelnoise   Foxlife   Guinness World Records   Phaidon   Blume   Editorial Planeta

| PortalMundos.com Internacional |
fltx Europa: España fltx América del Norte: México, US en español fltx América Central: Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana fltx América del Sur: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela

PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2012 | Hosting Profesional por :: isyourhost.com ::