Durante años, desde que el cine es cine y existe un público que paga una entrada para dejarse sorprender por una historia en forma de imágenes proyectadas en una gran pantalla blanca, han existido pelÃculas que suscitaban mayor atención y revuelo por parte de ese público, alcanzando la categorÃa de fenómeno social.
Son esos films que aparecen cada temporada, aquellos que hay que ver porque todo el mundo habla de ellos, porque se salen de la norma, porque, en resumen, escandalizan. Los films-escándalo aparecen invariablemente cada año, y me acuerdo ahora de “Instinto básico” de Paul Verhoeven, o de “La Pasión” de Mel Gibson, que no eran obras particularmente radicales, pero sà abrÃan brechas en las conciencias y sensibilidades sociales, y dentro de su categorÃa comercial, se convertÃan en la comidilla cinematográfica de la temporada. ¿De verdad era tan pornográfica “Instinto básico”? ¿y tan brutalmente realista la visión de Mel Gibson sobre los últimos momentos de Cristo? Probablemente no, pero levantaron ampollas entre el gran público, y serán recordadas por eso, por el escándalo que provocaron en la sociedad de su tiempo.
La pelÃcula “El Graduado”, dirigida por Mike Nichols, fue el escándalo cinematográfico de 1967, año de su estreno. Contaba la historia de un teenager estadounidense de buena familia clase media-alta, Benjamin Braddock (interpretado por Dustin Hoffman), que termina con éxito su etapa de high school y se sitúa en la encrucijada de decidir qué estudiar o más bien qué demonios hacer con su vida cuando sus padres esperan que se comporte como se supone que debe hacerlo alguien de su edad, que estudie una carrera de provecho, se case con una chica de familia adinerada y viva en una casa con piscina. Mientras tanto una amiga de sus padres, Mrs. Robinson (Anne Bancroft) seduce a un inocente Benjamin y ambos inician un idilio secreto, aunque finalmente, Benjamin descubre que lo que de verdad quiere es casarse con la hija de Mrs. Robinson, Elaine (Katharine Ross), algo que su amante no está dispuesta a permitir.
“El Graduado” trata una historia de amor y adulterio en forma de comedia elegante, pero lo que de verdad escandalizó en su momento fue que se mostrara de una forma tan clara la relación sexual tabú entre Benjamin y alguien que en la pelÃcula representa que le dobla la edad. Hoy dÃa, las escenas entre Dustin Hoffman y Anne Bancroft no llegan a producir un mero levantamiento de ceja, pero es fácil entender cómo reaccionaba el público en 1967, con un jovenzuelo preguntando inocentemente aquello tan recordado de “Señora Robinson, ¿está tratando de seducirme?”, y poco después la Bancroft se quedaba completamente desnuda ante su pimpollo (si bien la cámara de Nichols es más bien pudorosa a la hora de recorrer la atractiva fisonomÃa de la señora Robinson) asegurándose de que este no pudiera salir de la habitación y jadeando: “estoy disponible para ti cuando quieras”. Que una pelÃcula tratara un adulterio de estas caracterÃsticas, que Mrs. Robinson fuera incluso amiga de los padres de Benjamin y que miles de espectadores vieran cómo en las casas de las mejores familias siempre quedan rincones oscuros y sucios, eso, fue en la navidad de su estreno una verdadera caja de truenos.
Pero además, “El Graduado” era una muestra rotunda de lo que ocurrÃa con la generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial, en plena guerra frÃa. Allà está a mi entender, el principal valor perdurable del film, en cómo Nichols muestra con su cámara la alienación que siente Benjamin Braddock ante su futuro y las esperanzas que se depositan en él. Lo tiene todo, buen estudiante, familia con dinero, una bonita casa, coche nuevo y un porvenir lleno de oportunidades… para ser una triste calca de sus padres, que es lo que él descubre que no quiere. La mejor escena del film es quizás aquella en la que Benjamin se sumerge en la piscina mientras sus padres y varios amigos permanecen en el exterior, convertidos en seres que él ve y oye de una manera deformada y grotesca a través de sus gafas de buceo; Sumergidos en la piscina, oyendo la respiración de Ben a través de las bombonas de oxÃgeno, experimentamos el sentimiento de soledad de un Benjamin que pretende no ser aquel que todo el mundo espera que sea. La relación con Mrs. Robinson envolverá a Benjamin en una extraña espiral que todavÃa le mantendrá más confundido, hasta que por fin se decida a realizar su acto de rebeldÃa cortando con el adulterio, rescatando a Elaine en el mismo altar el dÃa de su boda y huyendo con ella mientras sus familias y amigos tratan de impedÃrselo en la loca escena final en la iglesia.Â
Pero el personaje de Dustin Hoffman no es el tÃpico hombre común que experimenta un cambio y se convierte en héroe, en este punto la visión de Nichols (y del guión de Buck Henry y Calder Willingham basado en una novela de Charles Webb) es más pesimista, y los últimos segundos del film nos muestran a Elaine (vestida de novia) y a Benjamin en el asiento de atrás de un autobús, recién huidos de la iglesia. Es una visión agridulce del futuro que espera a esta pareja que notamos en la magnÃfica expresión repleta de matices de los dos actores: no hay felicidad, apenas satisfacción por una gamberrada, dos personajes que después del supuesto acto de rebelión de dejar plantadas a sus familias en plena boda, se dan cuenta de que quizás la libertad se acabe allà y empiece para ellos una vida como la de tantos otros, como la de sus padres, alejada del futuro “diferente” que deseaba Benjamin después de graduarse. Nichols convierte en este último plano una gran acción de valor y amor en una simple travesura que no va a cambiar nada.
La visión de esta juventud desmotivada y confusa en pos de una vida distinta a la de sus progenitores, junto con el escándalo del idilio entre “El Graduado” y la señora Robinson, provocaron colas en los cines (en la época “El Graduado” llegó al puesto número tres en la lista de los films americanos más taquilleros de la historia), a pesar de que se calificó a la pelÃcula como de clase R, es decir, prohibida para menores de 17 años. Otro factor decisivo para la popularización de la pelÃcula fue la banda sonora compuesta por canciones del dúo de moda por entonces, Simon & Garfunkel. Los temas “Sounds of Silence” o “Scarborough Fair”, aunque no tuvieran mucha relación con lo que la pelÃcula nos estaba contando, dan un toque muy especial, y se convierten en piezas tan importantes como el mismo papel de Dustin Hoffman. La banda sonora se convirtió por derecho propio en un clásico del que lógicamente se recuerda la canción “Mrs. Robinson”, que se convertirÃa en sÃmbolo de la pelÃcula, aunque únicamente suena de forma instrumental durante el metraje, y fue el director Mike Nichols quien insistió para que Paul Simon incluyera la versión cantada en la banda sonora.
El estrecho lazo que unÃa “El Graduado” con la sociedad de su tiempo, la veracidad que transmitÃa esa historia contemporánea y sus personajes, hizo que Dustin Hoffman y Anne Bancroft tuvieran posteriormente ciertos problemas en quitarse la etiqueta de seducido y seductora de la pelÃcula. Hoffman dio el salto decisivo en su carrera con 29 años, interpretando a este Benjamin de tan sólo 20, y Bancroft, que en la vida real era únicamente 6 años mayor que Hoffman, brilla con un papel complejo (mujer madura alcohólica que seduce a un colegial, su autoridad sexual en la cama ante el inocente Benjamin, la protección a la que somete a su hija…), y muestra una elegancia y un fÃsico realmente impactantes.
Cualquiera se enamorarÃa de esta Mrs. Robinson, por eso no me siento muy afÃn a la secuencia en la que Benjamin se ve seducido por primera vez; Mrs. Robinson no tiene tapujos, quiere acostarse con él de una vez, pero Benjamin muestra una ridÃcula y poco creÃble actitud de “señora Robinson, creo que deberÃa irme a casa” (muy adecuada, sin embargo, para el tono de comedia ligera que impregna esta y otras escenas).
Yo le hubiera dicho que sà a la primera insinuación. Cuando usted quiera, Mrs. Robinson.

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En su momento “El Graduado” fue una pelÃcula muy vanguardista aunque ahora parezca más una pelÃcula comercial.
Es que en “El graduado” los diálogos no tienen desperdicio y hay alguna situación memorable.
Dustin Hoffamn esta fantástico en “El Graduado”, haciendo de pijo desorientado.
“El graduado” es una clásico del cine norteamericano de los 60, que cuenta con una historia que muchos ya les habrÃa gustado vivir…
¿No os olvidáis de la música? Es excelente “El Graduado” no seria nada sin Simon and Garfunkel.
No puedo imaginarme ver “El Graduado” sin oÃr “Mrs. Robinson”.