Hace algunos años en Francia se incluyó una nueva palabra en el vocabulario oficial, se trataba de “lollobrigidienne”, cuyo significado era más o menos curvilínea.
No está nada mal que la oficialidad académica francesa reconociese la importancia de Gina Lollobrigida una de las actrices más curvilínea de la historia del cine. Se la llamó “la donna più bella del mondo”, era la madre de todas las mamas italianas, condición casi sobrenatural de mujeres voluptuosas, rebosantes diría yo, y tremendamente sexuales, que encendieron las plateas de los cines a partir de la Segunda Guerra Mundial. “La Lollo”, como también se la conocía, fue el sex symbol europeo de los cincuenta, trabajó con grandes directores como Luigi Zampa, Vittorio de Sica o Antonioni y sedujo a Hollywood sin malvenderse como sí hicieron otras actrices con menos personalidad. Únicamente la aparición de otra mama igualmente protuberante, Sofia Loren, perturbó la carrera de una Lollobrigida que triunfó a ambas orillas del Atlántico en los cincuenta y sesenta.
Nace en 1927 como Luigina Lollobrigida, la mayor de cuatro hermanas. Su infancia transcurre en Subiaco, Italia, hasta que al empezar la Segunda Guerra Mundial se traslada a Roma. En los primeros cuarenta ejerce de modelo fotográfica con el nombre de Diana Loris, y estudia escultura y ópera. Su primer papel en el cine es en el film “Águila negra”, rodada en los estudios Cinecittà.
En 1947, Mario Costa valora las grandes posibilidades de la actriz y le da una oportunidad en “L’elisir d’amore” y al fin un rol protagonista en “Der Bajazzo”. Por esta época, Gina consigue el tercer puesto en el concurso Miss Italia (la ganadora fue Lucía Bosé), y el segundo en el de Miss Roma. En 1948 se casa con el doctor yugoslavo Milko Scofic, quien dejará la medicina para convertirse en su mánager. El matrimonio se alarga hasta 1971, y Gina no cesará en el empeño de impedir que la prensa rosa destripe la vida privada de la pareja. Sin ser una mujer proclive al escándalo –su matrimonio fue bastante feliz-, Gina ha reconocido hace un par de años que ha tenido “muchos amantes, y todavía los tengo. Estoy mal acostumbrada. Durante mi vida he tenido demasiados admiradores, pero excepto con mi marido Milko Scofic, Dios me ha salvado de muchos matrimonios”.
“Una noche de locura” (1949), donde compite con Silvana Mangano, el clásico neorrealista “Achtung banditi!”, de 1951, dirigida por Carlo Lizzani, o Enrico Caruso, de 1951, la colocan en la primera línea del cine europeo, con un papel importantísimo en la transición del cine italiano del neorrealismo a la ligereza de un cine menos cargado socialmente y más glamouroso, en la acepción más Hollywood de la palabra. Howard Hughes, el misterioso, depravado, emprendedor (y todo lo que se quiera añadir) magnate estadounidense, descubre el fenómeno Lollo y trata de llevarse a la actriz a Hollywood, pero Gina rechaza la oferta, al condicionar su carrera durante demasiado tiempo.
En 1952 trabajará en “Mujeres soñadas”, y al año siguiente paladea las mieles de Hollywood con “La burla del diablo”, de John Huston, protagonizada por Humphrey Bogart. “Pan, amor y fantasía”, de 1954, pone a sus pies a miles de fans, y le permite pasearse por altas esferas del poder y conocer a la Reina de Inglaterra Elizabeth II, y al presidente de Estados Unidos Eisenhower. La película es una comedia dirigida por Vittorio de Sica, personaje angular en la carrera de la actriz, “estudié bellas artes en Roma. Yo quería ser pintora o escultora, pero Vittorio de Sica y el destino decidieron otra cosa”. Para cuando se estrena su film “La romana” en 1955, Gina es la actriz mejor pagada de Europa. Ese mismo año aparece una de sus películas más recordadas, “La mujer más guapa del mundo”, dirigida por Robert Z. Leonard, donde tiene la oportunidad de cantar fragmentos de “Tosca”.
En 1956 comparte protagonismo con Anthony Quinn en “Notre Dame de París”, y con Burt Lancaster y Tony Curtis en la circense “Trapecio”, dirigida por el siempre infravalorado Carol Reed. Dos años después destacan “La ley”, de Jules Dassin, y en 1959 el film de King Vidor “Cuando hierve la sangre”, junto a todo un Frank Sinatra, que muy al estilo Rat pack, le suelta: “camina más despacio nena, para que podamos disfrutar más rato”. “Salomon y la reina de Saba”, de nuevo con Vidor, es un sensual film con un Yul Brinner con pelo, que sustituía a Tyrone Power, muerto en pleno rodaje a los pocos días de iniciar las producción del film. “En Cuando llegue septiembre” y “Habitación para dos” (1961 y 1964 respectivamente) Gina forma pareja con Rock Hudson, sustituyendo así a Doris Day, la media naranja de Hudson en algunos de los más clásicos melodramas de los cincuenta. Definitivamente, La Lollo es una estrella consagrada en Estados Unidos.
“La mujer de paja” (1964) u “Hotel Paradiso” (1966) son otros films destacados en su etapa de los sesenta. En 1971 se divorcia de su marido Milko, con quien había tenido un hijo años antes. A partir de 1972, después de la serie televisiva “Pinocho”, Gina se aleja de las cámaras y concentra sus fuerzas en la fotografía, en una carrera que conocerá el éxito con la publicación del libro de instantáneas “Italia Mia”. En 1975 produce y dirige un documental sobre Fidel Castro, “Retrato de Fidel Castro”. Hasta el día de hoy, Gina ha demostrado una inteligencia y creatividad poco común, alternando fotografía, escultura (con exposiciones de éxito en todo el mundo), y la gestión de una compañía de cosméticos.
En 1985 la vemos en el culebrón “Falcon Crest”, en 1995 en el film documental “Las cien y una noches”, de Agnès Varda. Cuatro años después se presenta como candidata al parlamento europeo por el partido de Romano Prodi, en representación de Subiaco, su ciudad de nacimiento, pero no conseguirá los votos suficientes.
Después de setenta películas, Gina se mantiene activa, colabora decididamente en campañas de UNICEF y dignifica así toda una vida dedicada al arte, delante y detrás de la cámara.

Otros Reportajes:
Los más comentados:
The Rocky Horror Picture Show (10)
Cine de catástrofes: Años 70 (9)
Al Pacino (9)
a 2001: Una Odisea del espacio (8)
Yo, el Vaquilla (8)



Estás en:



No me extraña que Gina Lollobrigida estuviera catalogada como “la donna più bella del mondo”. En sus películas se aprecia como, simplemente, era preciosa.
Y lo de sus curvas qué me dices… repasa alguna de las películas de su filmografía y verás qué cuerpazo tenía.