Situación A:
Miss Dimple, la secretaria del abogado Mr. Beagle (Groucho): “(se abre la puerta) Buenos dÃas Mr. Beagle. El casero ha vuelto a llamar. Quiere que le pague su alquiler”.
Mr. Beagle, abogado, responde: “¿Qué tengo que pagar su alquiler? ¿y por qué? Si no puedo pagar ni el mÃo. ¿Alguna otra llamada?”
Situación B:
Un editor que va a contratar a Groucho por su libro Camas:
“Junto con el contrato, me tendió veintitrés páginas llenas de preguntas que Camas habÃa dejado sin respuesta.
-¡Protesto! –protesté-. Es una obra definitiva.
Di una patada en el suelo. El suelo no dijo nada. Agarré la boina y salà hecho una furia. Iba a doblar la esquina cuando me di cuenta de que habÃa dejado al editor sentado en mi vestÃbulo”.
La situación A pertenece a uno de los alocados programas de radio Flywheel, Shyster and Flywheel Radio Show, emitidos a mediados de los treinta, en los que Groucho y Chico eran un abogado y su ayudante respectivamente, dispuestos a sacar el máximo dinero haciendo el mÃnimo esfuerzo, y cometiendo todas las incompetencias de la profesión que les fuera posible. La situación B pertenece al libro escrito por Groucho Camas, su primera obra literaria publicada en 1930.
Ambas situaciones resumen el humor de los hermanos Marx, y el del personaje de Groucho en particular. Ya fuera en cine, literatura, radio o televisión, Groucho era un espadachÃn de las palabras, siempre con la réplica a punto, el comentario surrealista, el quiebro y subversión del sentido de las cosas.
El Groucho de bigote y gafas, es un trepa de cuidado, un pazguato de tres al cuarto con un gatillo flojo por lengua. Se aprovecha hasta de él mismo, esconde sus cartas o las descubre, le da igual. Especialista en el caos, tan tonto como listo. Tan avaricioso que da risa, tan cerdo con las mujeres que resulta entrañable. No hay fiesta de la alta sociedad que él no pueda convertir en un patio de colegio. Groucho es el humor absurdo que desmonta cualquier convención social. En las pelÃculas de los Marx, aburre ver a gente normal, con Groucho nos basta. Ojalá todos fuéramos como él, pero entonces se enfadarÃa con nosotros, Groucho nos necesita tal cual, bien normales y decentes, para asà poder reÃrse a gusto y dejarnos en ridÃculo.
Groucho Marx fue siempre polifacético y visionario, pero no fue “Groucho” y dejó de ser Julius hasta que el humorista Art Fisher le propuso un cambio de nombre. Se rodó durante veinte años en el vaudeville, y debutó con sus hermanos Chico, Zeppo, Gummo y Harpo en Broadway en 1924, con la obra escrita por los propios hermanos I´ll say she is. Groucho llega tarde a una de las funciones y, con poco tiempo para instalarse un molesto bigote con pegamento, se lo pinta tal cual de negro. Este bigote pintado será su seña de identidad, como lo fue de Chaplin.
Los éxitos de Broadway se suceden con The Cocoanuts (1925), tres años en cartel, y Animal crackers (1928), que se convertirán en sus primeras pelÃculas de cine bajo contrato de la Paramount a partir de 1929 (con los tÃtulos Los cuatro cocos y El conflicto de los Marx respectivamente). Hay que decir que en 1921 ya habÃan debutado en cine con la nunca estrenada Human risk.
El cine de los Marx será una faceta más de un trabajo que se completa con el teatro y la radio. En los tres medios, siempre las mismas constantes. Diálogos a velocidad de grand prix, cada hermano con un personaje definido e inmutable, poca atención a los aspectos visuales y elaborados gags que empiezan con lo más tonto para desembocar en la anarquÃa más absoluta.
Con la Paramount rodarán cinco films, el último de ellos Sopa de ganso, dirigido por Leo McCarey.
Todos excepto Zeppo se pasan a la Metro Goldwyn Mayer, donde se lima el caos destroyer de los hermanos en un nuevo contexto un pelÃn más light, acorde con la idiosincrasia de los estudios; se incluyen al efecto historias de amor paralelas con personajes y actores “normales”. El éxito no tarda en llegar, y Una noche en la ópera (1935) por ejemplo, realza el estatus de Groucho y los suyos.
Pronto los Marx se mudan a la RKO (El hotel de los lÃos, 1938), y de nuevo a la Metro, cada vez con menos éxito (Una tarde de circo, Los Marx en el Oeste y Tienda de locos, desde 1939 hasta 1941). Después de la guerra, el celuloide les vuelve a reclamar para dos pelÃculas más, Una noche en Casablanca (1946) y Amor en conserva (1949), pero ya nada es lo mismo.
Para cuando su carrera en el cine estaba a la baja, Groucho ya se habÃa buscado la vida en la radio, primero con los episodios patrocinados por Essoluble, el aceite de motor hidrorrefinado, y Esso, la gasolina más poderosa, luego con su popular show Apueste su vida, que aparece en las ondas a partir de 1947 y no tarda en emitirse también por televisión hasta los primeros sesenta.
Casado ya tres veces, con el sentido del humor intacto, aunque según dicen buen padre y marido, Groucho escribe en 1959 una visión muy particular de su vida, Groucho y yo, desternillante libro que recomiendo a cualquiera que quiera dedicarse al humor, y a los monólogos en particular, tan de moda hoy en dÃa. En 1964 publicará el también divertido Memorias de un amante sarnoso.
Un cierto revival de los hermanos Marx a principios de los setenta dan a Groucho la oportunidad de actuar en solitario en el Carnegie Hall, año 1972.
En 1974 recibe un premio honorÃfico de la Academia por las pelÃculas de los hermanos Marx. Con 86 años de edad, muere de neumonÃa, mientras disputa con su hijo Arthur y su secretaria y amiga en los últimos tiempos, Erin Fleming, el destino de sus bienes.

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Groucho Marx en la pelÃcula “Una noche en Casablanca” es delirante, os dejo algunos de sus gags:
Groucho: Es usted la mujer más hermosa que he visto.
Beatrice: ¿De veras?
Groucho: No, pero no me importa mentir si con ello saco algo.
Chico: Oiga, ¿qué es esto? La botella está vacÃa.
Groucho: SÃ, es que es champán seco.
Groucho toma como a amante a la mujer de un rico cliente:
Groucho: Señor Smythe, este es un hotel respetable, asà que le sugiero que se vaya a otra parte con su amante.
Smythe: ¡Esta señora es mi mujer, deberÃa avergonzarse!
Groucho: Si es su mujer el que deberÃa avergonzarse es usted.
Smythe: ¡Tendrá noticias mÃas!
Groucho: De acuerdo, pero intente enviármelas en una postal.
Toda la pelÃcula “Una noche en Casablanca” es surrealismo puro, destacando el sentido del humor de Groucho.
¿Y la famosa escena de “Sopa de ganso”? Cuando Groucho en la ceremonia al presidente de Sylvania para hacer las paces, después de imaginarse lo que podrÃa suceder si cuando él le extienda la mano y el presidente la pudiera rechazara dejándole en ridÃculo. Al final cuando el momento llega Groucho recibe al presidente con una bofetada y le declara la guerra.
¡Es una escena buenÃsima!