Durante 20 años no paró de acaparar focos y toneladas de frases de admiración. Se podrÃa decir que Janet Leigh fue una mujer con suerte que supo estar en los tres lugares y tres momentos determinados, que le abrieron las puertas de la fama mundial.
El primer momento y lugar fue en 1951, Janet se casó con Tony Curtis, en una boda sonada y celebrada por la prensa rosa y la feliz comunidad de Hollywood. Eran la pareja perfecta, millonarios y guapos; compartieron cartel en 5 pelÃculas, y tuvieron dos hijos, Jamie Lee (la actriz) y Kelly Curtis.
El segundo momento conjugado por los astros para que Janet Leigh se transformara en un ser inmortal fue el permanecer metida en una ducha durante 7 dÃas para rodar con Hitchcock la escena más famosa de la historia del cine de terror: el asesinato en la ducha de Marion Crane en “Psicosis”. La interpretación de Janet en esta secuencia mil veces analizada (a pesar de que en los planos donde se veÃa más chicha de lo normal, se utilizó a una doble) le valió la única nominación al Oscar en su carrera y un Globo de Oro. Leigh siempre recordaba que Hitchcock tuvo el detalle de procurar que el agua que no paraba de caerle encima estuviera a temperatura ideal. Fue el papel más importante de su vida y uno de los más cortos.
El tercer momento que el destino reservaba para Janet fue el primero cronológicamente, y no es que a ella le sucediera nada especial, más bien ocurrió algo increÃble con una simple foto suya. Su madre trabajaba en un complejo turÃstico de montaña y habÃa dejado en su mesa una foto de su hija, que todavÃa no habÃa decidido dedicarse al cine; casualmente, la actriz Norma Shearer, que habÃa trabajado para la Metro Goldwyn Mayer, se fijó en el retrato de esa bella rubia y le pidió a la madre que se la dejara. Después, un cuento de hadas. Los ejecutivos de la Metro, habiendo visto la fotografÃa que traÃa Shearer, llamaron a Janet para una prueba de pantalla y en poco tiempo ya estaba rodando como protagonista femenina su primera pelÃcula, “The romance of Rosy Ridge” (1947). SÃ, se podrÃa decir que Janet Leigh fue una mujer con mucha suerte.
Después de su primer film, rodó en 1948 “Words and Music”, biopic de los compositores Rodgers & Hart, y al año siguiente llegarÃa una nueva versión de “Mujercitas”, esta vez en Technicolor, donde Janet interpretaba a una de las hermanas March.
“Angels in the outfield” mostró en 1951 la bis cómica de Janet, en una historia ambientada en el mundo del baseball que contaba con los cameos de estrellas de este deporte como Joe DiMaggio y Ty Cobb.
A partir de su boda con Tony Curtis el estudio se vuelca en poner a trabajar a Janet en cuantos más films mejor para aprovechar el tirón publicitario del enlace.
Las cosas vuelven a su sitio en 1953 con “Colorado Jim” (tÃtulo original: The naked spur), western psicológico de Anthony Mann, obra maestra violenta, inapelable, rodada en los bucólicos paisajes montañosos de Colorado, con Janet interpretando a la hija de un criminal, y un James Stewart en uno de sus tÃpicos sesgados papeles para Mann. Ese mismo 1953, Janet habÃa rodado “El gran Houdini”, junto a su marido, film acerca de la vida del contorsionista más famoso de la historia.
En 1954 participa en “El prÃncipe valiente”, junto a James Mason.
“Coraza negra” (1954) y “El blues de Pete Kelly” (1955) siguen demostrando la versatilidad de la actriz. Era capaz de todo, asumÃa los papeles más dispares sin pestañear, desde musicales hasta aventuras, comedias, westerns y dramas.
La mejor pelÃcula de aventuras en la que actuó fue “Los Vikingos” (1958), excelente historia de Richard Fleischer, con Kirk Douglas como gran estrella. El mismo 1958 es el año en que Janet, con un brazo escayolado, rueda “Sed de mal”, una de las máximas obras de Orson Welles, film noir tardÃo del que ya hemos hablado en MundoCine (sección Grandes Clásicos). Janet interpreta a la mujer de Charlton Heston, Susan Vargas, y afronta una de las escenas más violentas de la época, cuando es prácticamente violada por una panda de moteros salidos de madre. Durante el rodaje del film la actriz se las tuvo que apañar para poder ocultar su brazo enyesado.
25.000 dólares cobró Janet Leigh por engañar al público de medio mundo: ella serÃa la máxima estrella de “Psicosis”, el nuevo thriller de Hitchcock, pero lo que nadie sabÃa era que a los 40 minutos de empezar el film Janet morirÃa de la forma más visceral en la ducha del motel donde habÃa recalado en plena noche, después de haber robado varios miles de dólares de la oficina donde trabajaba. La conclusión de Janet después de visionar el film ya terminado, fue también la de otros miles de espectadores: nunca más se ha acercado a una ducha.
En 1962, después de la resaca de “Psicosis”, rueda “El mensajero del miedo” (en original: The manchurian candidate), como compañera de Frank Sinatra. Uno de sus últimos films será “Harper, investigador privado”, con Paul Newman y Lauren Bacall.
En los años setenta, como otras tantas estrellas de Hollywood, Janet se dedicará a sus cosas y a costearse la vida apareciendo en diversas pelÃculas para la televisión.
En 1980, sin embargo, la vemos junto a su hija Jamie Lee Curtis en la extraordinaria “La niebla”, de John Carpenter.
En 1984 escribió su autobiografÃa, de tÃtulo ciertamente evocador, “There was a Hollywood”.
Finalmente, Janet Leigh murió el 3 de octubre de 2004, en Beverly Hills, California, a causa de una enfermedad vascular.

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La interpretación que hace Janet Leigh en “Psicosis” es genial, ¿quién no recuerda la escena de la ducha?
Es que es la escena de la ducha de “Psicosis” es un momento impactante, que sin la actriz adecuada habrÃa perdido todo su terror, Janet Leigh hace un trabajo magnÃfico.
Janet Leigh en “Sed de mal” ya demostraba que sabia meterse en problemas en los moteles…