buscar
Espanol flagIngles flag






Tiempo estimado de lectura 4:18 min. rellotge



Los Oscar: La fiesta del cine

El cine no sería lo mismo sin la entrega de los premios Oscar. Una ceremonia hortera, falso baremo de calidad.

Pelotazo de la industria que así estira como un chicle la recaudación de películas ya estrenadas, festín para modistos, escaparate de iconos sobre alfombra roja, auto-bombo de unos pocos afortunados sonrientes a quien todo les sonríe. Escaparate para una comunidad, la de los (poderosos) hacedores del cine que necesita de estos ritos anuales para mantener la llama que los dioses de un celuloide de otro tiempo encendieron en su día.

La fiesta del cine se empieza a celebrar cuando las películas dejaban de ser mudas, en 1929. El primer film premiado por la Academia de Hollywood fue “Wings”, y los premios al mejor actor y actriz cayeron en manos respectivamente de Emil Jannings y Janet Gaynor. La ceremonia era entonces muy básica, y todavía no se la llamaba propiamente “Oscar”.

Las famosas estatuillas (34 centímetros de alto y 4 kilos de peso, originariamente de bronce macizo bañado en oro) fueron diseñadas en 1928 por el director artístico de la Metro Goldwyn Mayer, Cedric Gibbons. Deteniéndonos a mirarla con lupa, se trata de un caballero con espada bastante asexuado, bien puesto en pie sobre un rollo de película con cinco radios, que simbolizan las cinco ramas originales de la Academia, a saber, actores, guionistas, directores, productores y técnicos. Ya he dicho que en los primeros años, ni la ceremonia ni la estatuilla se llamaban Oscar, y como sin leyenda no hay historia, cuenta el mito que a Margaret Herrick, bibliotecaria de la Academia le parecía que la estatuilla era un calco de su querido tío Oscar, y tanto lo repitió entre sus colegas, que la estatuilla empezó a llamarse oficialmente Oscar a partir de 1939.

Cada año se fabrican unas sesenta estatuillas, de las cuales se eliminan y funden las que no cumplen con los requisitos de calidad. Muchas anécdotas sazonan el baño de oro de estas figuritas. Hace unos años, en el 2000, robaron 55 estatuillas poco antes de la ceremonia. Willie Fulgen las encontró por casualidad en un barrio oriental de Los Ángeles y posteriormente las devolvió a la Academia, que lo premió con la asistencia de gorra a la ceremonia de ese año.

Volviendo a la historia de las celebraciones anuales de la Academia, a partir de 1929, se fueron añadiendo distintas categorías. En 1934 se oficializan las categorías a la mejor banda sonora y canción, y en 1936 Frank Capra, presidente por entonces de la Academia, añade las de actor y actriz secundarios. Capra, por cierto, es una figura esencial en la historia de los Oscar. Cuando el director de origen italiano accedió a su puesto como presidente, se encontró con un boicot de una gran parte de profesionales del cine, que rechazaban los premios por su favoritismo y poca transparencia, muchos pensaban que la ceremonia más importante del cine corría peligro de desaparecer. Capra tuvo reflejos, y ante una inminente debacle en la edición de ese año 1936, decidió enfocar el acto en la figura impoluta y prestigiosa (aunque por entonces olvidada) de D. W. Griffith, homenajeando su figura como padre del cine; luego añadió las categorías antes citadas y cambió el sistema de voto (las nominaciones las determinarían cincuenta miembros representantes de cada categoría, y la mejor película seria votada por todos los académicos). Las novedades fueron un revulsivo y la ceremonia se celebró sin problemas.

El acto de entrega de estatuillas no ha estado exento de puntos oscuros durante sus años de historia. El mogul de la producción Jack Warner emprendió una campaña de desacreditación contra Bette Davis (¡estrella de su propia productora!) para que no ganara el Oscar a la mejor interpretación por “Cautivo del deseo”. Warner se salió con la suya, y Davis no fue premiada a pesar de ser la favorita de largo. Aunque a Miss Davis le importó un comino, por supuesto.

Otras polémicas de los Academy Awards: El tema racial. Los Oscars siempre han sido un termómetro del estado de la sociedad americana. Por ejemplo, si observamos las películas premiadas desde 1930 hasta la década de los sesenta, sale a la luz la efectividad que tuvo el Código Hayes (que obligaba a enfocar las películas a temas políticamente correctos) en cada momento, primero respetado, luego en los cincuenta cuestionado. El racismo (tan americano como los Macnuggets) también ha evolucionado. Hasta que la entrañable criada de “Lo que el viento se llevó” (1939) Hattie Mcdaniel (sí, la de “señoita Cal-lata”) ganó en la categoría de actriz secundaria, nadie pareció preocuparse porque los afro-americanos siquiera pisasen la alfombra roja del Dorothy Chandler Pavillion. El premio a la simpática actriz fue un tímido remiendo a la situación. El siguiente paso importante lo dio Sidney Poitier, con su triunfo en “Lilies of the Field”, en la edición de 1964. Hoy en día la situación ha cambiado, aunque todavía queda mucho por recorrer, mucho trabajo ético para la comunidad hollywoodiense, abiertamente demócrata y progre, por cierto.

Los Oscar son también injustos. Pero ese es un tema tan bizantino como estéril. Ya sabemos que Tarkovski o Dreyer se merecían todos los Oscar del mundo, pero justamente porque lo sabemos, es mejor dejarlo así. Cualquier entrega de premios conlleva injusticias, Cannes o Venecia también han sido injustos, a su manera, en innumerables ocasiones.

Un repaso al palmarés de cada edición lleva a la conclusión de que en cada década ha de nacer un crack que se haga con casi una docena de estatuillas. En los treinta “Lo que el viento se llevó” (nueve premios), en los cuarenta “Los mejores años de nuestra vida” (ocho), en los cincuenta “Ben Hur” (once), en los sesenta “West side story” (once) y “Lawrence de Arabia” (nueve), en los setenta “Cabaret” (ocho), “El último Emperador” (nueve) en los ochenta, y “Titanic” (once) en los noventa.

Y detrás quedarán siempre los eternos perdedores, categoría que encabezan “La loba” y “Quo vadis” (nueve nominaciones cada uno, ningún premio) y posteriormente “Paso decisivo” (once) y “El color púrpura” de Spielberg (once), ambas con el casillero de estatuillas a cero.








...por Marc Monje ...por Marc Monje


Patrocinador



Otros Reportajes:


Los más comentados:




Publicidad




Patrocinador




7 comentarios en Los Oscar: La fiesta del cine

  1. Bueno, sí, se tratan de unos premios bastante comercializados y también muy injustos ya que a lo largo de los años han sido numerosos los casos de injusticia que han cometido con todo tipo de actores, atrices, directores…

    A pesar de ello, la historia del cine no sería igual sin la ceremonia que año tras año nos recuerda que el cine es mucho más que un arte.

  2. Opino que a pesar de tratarse de unos premios “comprados” por el flujo de amistades hollywoodenses, marca de forma bastante precisa, año tras año, el estado y la salud del séptimo arte.

  3. Lo cierto es que el cine no sería igual sin esa pasarela roja que enseña al mundo el glamour de un mundo mágico.

  4. Cada año espero la entrega de los Oscars. Es el glamour cinematográfico por excelencia y, sin ello, el cine no sería igual.

  5. Hola a todos, considero que los Oscars es la gran mentira del cine, el verdadero cine está muy lejos de esa pasarela roja. Me gustaría que algún día dejaran esa estatua de oro y calva, olvidada en el armario de los recuerdos.

    Saludos

  6. Bueno, aún así, aunque es siempre siempre hay dinero de por medio, es una buena ceremonia que se da cada año.

  7. Los premios Oscar tiene muchos aspectos negativos pero no cabe duda que cada año la Academia nos mantiene en vilo para conocer a los ganadores del año. Lamentablemente, la ceremonia en sí está cada año más aburrida y larga. Yo que vivo en Sudamérica puedo verla en vivo y en directo pero es agotador esperar hasta el final. Muy buena la nota, los felicito!

Publicidad



En colaboración:
Fox   National Geographic Channel   Feelnoise   Foxlife   Guinness World Records   Phaidon   Blume   Editorial Planeta

| PortalMundos.com Internacional |
fltx Europa: España fltx América del Norte: México, US en español fltx América Central: Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana fltx América del Sur: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela

PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2014 | Hosting Profesional por :: isyourhost.com ::