¿Con qué nos quedamos de Marilyn? ¿La rubia tonta que llega tarde a los rodajes, o la estrella que traspasa el celuloide e ilumina nuestra mirada? Yo me quedo con la estrella, la actriz, el mito.
La Norma Jean a quien Elton John y Bernie Taupin dedicaron “Candle in the wind”, la muñeca rota que me emociona en los inacabados fotogramas de su última pelÃcula, “Something´s got to give”. Como mito del arte, a Marilyn le debemos demasiado como para preocuparnos por sus pequeñas debilidades.
“Es muy difÃcil hablar en serio de Monroe, porque era todo oropel. Se escapaba a la seriedad (…). Resultaba duro trabajar con ella. Pero, cuando uno veÃa en la pantalla el resultado que habÃa conseguido, por las buenas o por las malas, se quedaba asombrado. Es asombroso lo que irradiaba. Y, aunque no lo parezca, era una excelente actriz de diálogo. SabÃa dónde iban las risas. Lo sabÃa. A cambio, claro está, tenÃamos a trescientos extras, miss Monroe tenÃa que aparecer a las nueve en punto de la mañana y no llegaba hasta las cinco de la tarde. Llegaba y decÃa: Lo siento, me he perdido cuando venÃa al estudio. ¡Llevaba siete años contratada allÃ!”. Lo dice Billy Wilder.
Norma Jean Mortenson nace en Los Angeles, en 1926. Nunca llegó a conocer a su padre, y su madre Gladys, vÃctima de una enfermedad depresiva que se agravarÃa con los años, la deja en plena infancia al cuidado de su amiga Grace McKee. Grace creó a Marilyn Monroe, fueron las ansias por proyectar sus anhelos de glamour y fama las que esculpieron a la joven Norma hasta convertirla en su admirada Jean Harlow.
Cuando Grace se casa en 1935, Marilyn recala en un orfanato, aunque Grace seguirÃa dominando su vida hasta prácticamente 1941, cuando Marilyn conoce a su futuro primer marido, Jim Dougherty. Una vez casados, Jim se va al frente en 1943, y Marilyn trabaja en una fábrica de inspección de paracaÃdas donde participará en algunas sesiones fotográficas con el objetivo de hacer llegar a la tropa ánimos y buenas vibraciones. Para cuando corrÃa el año 1945, Marilyn ya habÃa posado para 33 portadas de revistas en todo el paÃs. Al año siguiente se divorcia del soso Dougherty, y firma un contrato con la Twentieth Century-Fox, el sueño de Grace empezaba a cumplirse.
A finales de los años cuarenta conoce a su primer mentor artÃstico y amante, el fotógrafo Johnny Hyde, y en 1949 aparece desnuda en un histórico calendario que, en sus años de fama, le darÃa más de un disgusto.
Sus primeros papeles serios y con buenas crÃticas fueron en “La jungla de asfalto” (1950) de John Huston y “Encuentro en la noche” (1952), de Fritz Lang, ambos clásicos del cine negro.
Pronto Marilyn disfrutará con pelÃculas como “Niagara” (1953), con Joseph Cotten, o “Los caballeros las prefieren rubias” (1953) de fama mundial, aunque el glamour que la rodeaba, y que ella aceptó y disfrutó, le provocaba muchos desencuentros, ella misma decÃa: “Hollywood es un lugar donde pagan 1000 dólares por un beso y 50 centavos por tu alma”.
Alguien que odiaba la falsedad del Hollywood de la época era la estrella del baseball recién retirada Joe Di Maggio, que conoce a Marilyn en 1952. Ambos se enamoran de manera sincera. Joe sobre todo siempre mostró respeto y amor por Marilyn. En 1954, cuando Marilyn sale de la Fox, se produce la noticia más sonada del año, Di Maggio y Monroe se casan.
El próximo paso de Marilyn es su viaje a Corea para entretener a más de 60000 soldados allà destacados. “Sólo me sentÃa feliz”, dijo Marilyn del evento, apabullada por el recibimiento de los militares.
La otra cara de su éxito profesional venÃa dada por su creciente dependencia por las pastillas para dormir que, como le ocurrÃa a Elvis, la llevaban de estados de euforia y drama, al sopor y el cansancio. Ese mismo 1954, Billy Wilder la dirige en “La tentación vive arriba”, con la archifamosa escena de la rejilla del metro, y al mismo tiempo, se separa de Joe. El matrimonio no habÃa funcionado.
Una nueva etapa se abrÃa en la vida de Marilyn. Harta de que la consideren la rubia tonta de las pelÃculas, entra en el Actor’s Studio, la conocida academia para actores cuyo método se basa en el aprovechamiento de las experiencias personales para profundizar en los personajes y la actuación, a las órdenes de Lee Strasberg. Su relación con Lee y el resto de su familia, no estará exenta de problemas serios. Pero Marilyn está decidida a trazar su propio camino; se interesa por la literatura y los cÃrculos culturales, y conoce al escritor Arthur Miller, quién dirÃa “no habÃa nada convencional en ella”.
En 1956, Marilyn rueda “Bus stop” y se casa con Miller. En 1958 protagoniza uno de sus papeles más importantes de nuevo con Billy Wilder en el film “Con faldas y a lo loco”, junto con Tony Curtis y Jack Lemmon.
Entrada ya la década de los sesenta, la salud de Marilyn y su dependencia de los barbitúricos se hacen más evidentes. Protagoniza la triste “Vidas rebeldes” de John Huston, con un Clark Gable viejo y cansado, y un Montgomery Clift poco antes de morir prematuramente. Aunque, una vez más, queda la belleza del film, la verdad de unos actores traspasada a sus personajes; ver “Vidas rebeldes” es implicarse emocionalmente en la realidad y la ficción de sus protagonistas, una experiencia dolorosa para quien admira a Gable, Monty Clift o a una Marilyn bellÃsima en su treintena. Desgraciadamente el rodaje es un desastre financiero y todo el mundo culpa a Marilyn, que se divorcia de Arthur Miller al año siguiente.
En esos dÃas, Marilyn entra en contacto con el psicoanalista Ralph Greenson, siniestro personaje que crearÃa una relación de dependencia con la estrella. Ella se muda a una nueva casa en Los Angeles, y Eunice Murray es contratada como su enfermera. Mucho se ha especulado del papel de Eunice en los meses finales de Marilyn (para empezar, no tenÃa credenciales como enfermera), y de su condición de “espÃa” de Greenson.
El 19 de mayo le canta el Happy birthday a John F. Kennedy en el Madison Square Garden de New York, y se crea otro mito probablemente incierto, el de la relación del presidente con la actriz. Mientras, el rodaje de su último e incompleto film, “Something’s got to give” empieza con problemas por la cada vez más irresponsable actitud de Marilyn. Poco antes de su muerte el 4 de Agosto de 1962, Marilyn estaba decidida a tomar las riendas de su vida, recuperarse, trabajar y volverse a casar con Joe di Maggio. Pero una posible negligencia de su enfermera con los medicamentos, y su propio estado de salud le provocan el fallecimiento.
A partir de ese dÃa se crea otra Marilyn, la estrella fugaz de la cual todos nos guardamos nuestra opinión y nuestras teorÃas sobre su vida y muerte.
Joe di Maggio, quien más la quiso, prohibió la asistencia de ningún miembro de Hollywood al funeral, y le siguió mandando flores a su tumba una vez por semana.

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Tengo que confesar que Marilyn Monroe es mi mito erótico. Es la mujer más bella que pisó el firmamento cinematográfico.
Marilyn Monroe es un punto aparte en la historia del cine, no sólo fue el mito erótico de miles de hombres, también fue la imagen a seguir por miles de mujeres que han intentado imitarla en todo lo que han podido.
No cabe duda que marcó época y creó estilo. Su muerte prematura no hizo más que acrecentar la leyenda de Marilyn Monroe, una mujer de exquisita belleza.
Hola,
Marilyn Monroe son palabras mayores en la historia del cine. Me gusta de ella hasta sus andares. Nunca se podrá olvidar una mujer asÃ.
Una de las mejores pelÃcula es “Los cabelleros las prefieren rubias”. Una pelÃcula que le viene a Marily Monroe como anillo al dedo y creo yo que sólo ella era la protagonista ideal.