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Michael Cimino

Existen directores que, hagan lo que hagan, estarán marcados siempre por un hecho concreto que afecta decisivamente a la valoración crítica de su carrera.

Elia Kazan, por ejemplo, ya ni siquiera es considerado director, sino un cobarde que delató a sus camaradas ante el Comité de Actividades Antiamericanas.

En el caso de Michael Cimino también se produjo un hecho que hizo virar su futuro irreversiblemente. Nos situamos en 1980, el director obtiene una merecida carta blanca por parte de la United Artist para hacer lo que le venga en gana en su tercer film, probado ya su talento en la anterior obra “El cazador” (1978). Pero la película que estaba destinada a reflejar la confirmación de un talentoso director de poética inconformista y visceral, se convirtió en un vía crucis donde se dilapidaron millones de dólares, hundiéndose en la bancarrota la United Artist y quemándose el propio Cimino en una producción que sólo parecía entender él.

Crítica y público se abalanzaron como buitres sobre ese prepotente director que había arruinado a su productora, y sin miramientos lo condenaron a un prematuro ostracismo en el que él mismo ha ido sumiéndose más profundamente con el paso de los años. Este film que marcó la carrera de Cimino fue “La puerta del cielo”, nada sería igual después de su caótico estreno.

Michael Cimino era ya un guionista muy completo antes de que pudiera dirigir su ópera prima. Por su pluma pasaron los films “Naves misteriosas” (1971) o “Harry el fuerte” (1974). Será precisamente Clint Eastwood quien le de la valiosa oportunidad de dirigir “Un botín de 500 dólares”. Cimino, que también firma el guión, narra en este film la interesante historia de unos ladrones que tras haber atracado un banco siete años atrás, vuelven a por el botón que habían escondido para comprobar que este ha desaparecido.

Pasan cuatro años hasta que Cimino da la forma definitiva a “El cazador”, la que se convierte en su obra de referencia. La película cuenta las vivencias de tres amigos (Michael, Steven y Nick, interpretados respectivamente por Robert de Niro, John Savage y Cristopher Walken) que trabajan en una fábrica de Pennsylvania, se nos describe detalladamente su afición por escaparse de caza por las montañas, su fiesta, sus lazos sentimentales, las borracheras y la vida en general del obrero de clase baja en la América post-Watergate. Pero todo se rasga bien avanzada la película, cuando los amigos son enviados a Vietnam. La guerra quemará como una cerilla la inocencia de sus vidas, serán apresados por el Vietcong y obligados por sus captores a jugar al juego de la ruleta rusa con una pistola cargada, en una tortura en la que sólo se puede elegir entre la locura o la muerte. De vuelta a Pennsylvania ya nada será lo mismo, lo sufrido en la guerra ha cambiado el rumbo de sus vidas para siempre.

La sola mención del título de este film ya me pone la carne de gallina, “El cazador”, ¿cómo pudo un director en su segundo film conseguir tal revelación sobre lo que la guerra significa? ¿cómo diablos puede haber guerras hoy en día existiendo películas como esta? La imagen de Cristopher Walken desquiciado en el juego de la ruleta rusa, apuntándose en la sien, con un pensamiento terrorífico: prefiero morir, que me toque la maldita bala de una vez. Morir, morir, morir. Algo no mucho mejor es lo que encuentran los soldados a su vuelta, ya convertidos en cadáveres vivientes, en “veteranos”, ese término tan reverenciado en Estados Unidos, pero que Cimino nos muestra en toda su dimensión, ¿puede alguien, un “veterano”, seguir viviendo en paz después de haber vivido lo que experimenta Robert de Niro en Vietnam? En la retaguardia de trabajos bélicos más sonados y complacientes, “El cazador” es la guerra, ver esta obra duele, no es una experiencia agradable, pero tampoco suele serlo enfrentarse a una dolorosa confesión de Billie Holiday, o un latido de tristeza de Roy Orbison, y en cambio… cuántas veces regresamos a ellos para asomarnos a la verdadera profundidad de nuestra oscura alma.

En 1980 llega “La puerta del cielo”. 44 millones de dólares en presupuesto, apenas aguantó una semana en la mayoría de salas donde se exhibió. El argumento (enfrentamientos en Estados Unidos entre los grandes ganaderos y los colonos europeos a finales del XIX), personajes y sobre todo su duración -220 minutos del ala- no convencieron a nadie. Los críticos pisotearon al director de “El cazador” como si de un jovenzuelo pretencioso se tratase, y Cimino se vino abajo. Con el tiempo, algunos empiezan a vislumbrar lo que podría haber sido un western capital con algunos retoques. Había buena materia, un casting de lujo encabezado por un Kris Kristofferson sobrado de carisma, Isabelle Huppert, Jeff Bridges y Christopher Walken; la fotografía y ambientación recibían atención preferente y, ¡qué demonios!, era Michael Cimino, de todo esto debería haber salido una obra maestra, pero finalmente nada detuvo el naufragio. “La Puerta del cielo” es uno de los grandes fracasos de la historia del cine.

En 1985 Cimino dirige “Manhattan Sur”, que cuenta con la presencia de Mickey Rourke, llamado en opinión de muchos a ser un nuevo Bogart, y quien resumió de forma muy particular lo que significaba trabajar bajo las órdenes de Cimino: “Está jodidamente loco, ese es su problema. Es un jodido demente”. En el film el director italoamericano reincide en las huellas de la guerra, con el enfrentamiento de un policía marcado por su experiencia en Vietnam, con la peligrosa mafia china de Nueva York.

En 1987 estrena “El siciliano”, y en 1990 “37 horas desesperadas”, remake de un film de William Wyler que data de 1955, con la presencia de Mickey Rourke, Anthony Hopkins y Mimi Rogers. Una historia sórdida, la de un peligroso delincuente fugado de la cárcel que toma la casa de un eminente y rico médico junto con su novia y un colega.

“Sunchaser”, de 1996, es lo último destacable de esta extraña senda que traza la filmografía de Michael Cimino, siempre llamado a consagrarse definitivamente, a rodar con regularidad grandes películas, y a quien los buenos aficionados disculpan algún que otro exceso en “La puerta del cielo”, puesto que se trata del creador de “El cazador”.

Unas últimas palabras de Cristopher Walken, hablando del impacto que causó el estreno de “El cazador” en su día: “Nunca había visto a la gente llorar en una sala de esta forma (…) Nunca he visto las luces de la sala encenderse cuando acaba la película y que la gente se quede sentada, en un silencio impresionante”. Hoy en día, en una sala de reestrenos, o en nuestro salón de casa visionando el film en DVD, el impacto de esta obra hiriente sigue siendo igual de fuerte.

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...por Marc Monje ...por Marc Monje


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2 comentarios en Michael Cimino

  1. Cimino ascendió vertiginosamente en Hollywood y su caída también lo fue, diciendo solamente dos de sus películas como “El cazador” y “La puerta del cielo” enseguida uno lo puede entender.

  2. Pero posteriormente Michael Cimino continuo haciendo películas, su carrera no se detuvo en “La puerta del cielo”, realizo “Sed de poder”, “Manhattan sur”, “El siciliano”, “37 horas desesperadas”, “Sunchaser”.

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