“No puedo hacer otra cosa más que permanecer sentada y mirar, como uno de sus pájaros disecados. Saben que no puedo mover ni un dedo, asà que simplemente me quedaré sentada aquà tranquilamente en caso de que sospechen de mÃ. Probablemente estén observándome… bien, que lo hagan. Verán qué tipo de persona soy. ¡Ni siquiera voy a aplastar esa mosca! ¡Espero que estén mirando! Mirarán y sabrán, y se dirán: ¡Bueno, si es incapaz incluso de matar a una mosca!”
Son las últimas y sobrecogedoras palabras que escuchamos en “Psicosis”. Ante nosotros, Norman Bates (Anthony Perkins), finalmente detenido por la policÃa y encerrado en una habitación incomunicada después de confirmarse su culpabilidad en dos muertes ocurridas en el motel de carretera que él mismo regentaba. Pero aunque estas palabras salen de su boca, quien habla no es él, sino su madre. “Psicosis” es la historia de una personalidad escindida, por un lado Norman, y por otro el Norman transformado en su propia madre, a quien él mismo asesinó años atrás a causa de los celos que le provocó la relación de ella con otro hombre.
Estas últimas palabras de la “madre” de Norman, en concreto “¡Espero que estén mirando!” encierran todo el misterio, la esencia y la motivación de la pelÃcula más conocida de Alfred Hitchcock: el voyeurismoy por ende, la identificación del espectador con la mirada de uno u otro personaje.
“Psicosis” es una pelÃcula donde la mirada voyeur de los personajes, y la del propio espectador, es manipulada, conducida y dirigida por el director según le interesa en cada momento. En este sentido, la pelÃcula rompe todas las convenciones narrativas. En la primera parte, somos Marion Crane, la chica interpretada por Janet Leigh que, intentando salir de su triste rutina, roba un buen montante de dinero de la empresa donde trabaja y emprende una huida con la intención de reunirse posteriormente con su amante. Vivimos con emoción el viaje de Marion por la autopista, la agobiante vigilancia a la que la somete el policÃa y la extrañeza que le produce la visita al motel Bates.
Sorprendentemente, Hitchcock no tarda en quitarse de en medio a nuestra protagonista, y después de morir asesinada en la ducha (en la sección “Grandes Momentos” de Mundocine, hablamos exclusivamente de esta famosa escena), dejamos de identificarnos con ella para unirnos al destino de Norman (aunque previamente ya nos habÃamos identificado con él cuando este espÃa a Marion a través del agujero de la pared que da a su cuarto de baño, traicionando asà al personaje con el que hemos estado hasta entonces). Ahora, Norman es nuestro hombre, él conduce la acción y por supuesto, no creemos que tenga nada que ver con la muerte de Marion, en ese instante pensamos que es su madre quien la ha asesinado. A partir de este momento, sufrimos con Norman en, por ejemplo, la genial escena en la que el personaje hunde el coche de Marion con su cadáver dentro en el pantano, qué paradójico: durante la primera hora de film hemos seguido a Marion y ahora lo único que deseamos es que desaparezca bajo las aguas pantanosas para que asà Norman no tenga problemas.
Llegamos incluso a admirar la “profesionalidad” con la que Bates limpia el baño de sangre y lo deja impoluto de las huellas del crimen de su madre. En el último tercio del film, Hitchock nos obliga de nuevo a cambiar el rumbo, para pasar a identificarnos esta vez con Lila Crane (Vera Miles), hermana de Marion, y John Gavin (Sam Loomis), su amante, en su investigación para averiguar qué ha ocurrido con Marion. Incluso en un par de secuencias nos metemos en la piel del antipático detective Arbogast (Martin Balsam), sobre todo en la impactante escena de su muerte, un momento clásico (ese plano general picado en el que la “madre” de Norman sale de su habitación para asestar varias puñaladas al desgraciado Arbogast, la caÃda de este escaleras abajo…) siempre ensombrecido por la archifamosa escena de la ducha. Cinco son en total, los personajes que alternan el protagonismo en “Psicosis”.
Los momentos de voyeurismo descarado (Norman espiando a Marion a través del agujero, la primera escena con la cámara –el espectador- entrando por la ventana en la habitación de Marion y su amante, interrumpiendo asà una situación Ãntima y privada, los planos en contrapicado de la vieja casa de los Bates, con la figura de la “madre” observándonos –y nosotros a ella- a contraluz) contribuyen a estos juegos con los cambios en la identificación de los personajes por parte del espectador.
“Psicosis” es un film sin guión. Hitchcock se encargarÃa de decir que “el argumento era horrible, los personajes eran pequeños, no habÃa personajes”. Pero no es un problema del trabajo de Joseph Stefano, el guionista, sino que se trata de un punto de partida premeditado por parte del director. El guión se urdió mirando de reojo a su futura traslación visual. Más que nunca, Hitchcock querÃa experimentar con la imagen, construir escenas en las que, por encima de todo, fuera la lectura que hace la cámara de la acción –y no la motivación de esa acción- lo que verdaderamente importara. De esta forma, encontramos un trabajo visual milimétrico en las escenas de suspense y, por otro lado, un descuido formal evidente cuando se necesita aclarar conceptos mediante el diálogo, como es el caso de los últimos minutos del film, en los que un doctor de la policÃa se explaya explicando la enfermedad de Norman. Utilizando términos especÃficos, dirÃamos que en “Psicosis” triunfa el guión técnico sobre el guión literario.
Considerada en su época como una pelÃcula experimental de su director, un divertimento que dejaba de lado las costosas producciones del tipo Con la muerte en los talones, destinado a probaturas y juegos con la cámara (la idea iba a estar destinada en un principio a uno de los episodios de su serie televisiva Alfred Hitchcock presents, él mismo produjo el film, que era más barato de lo normal y estaba rodada en blanco y negro), “Psicosis” resultó ser un éxito comercial sin precedentes en la carrera de Hitchcock, proporcionándole suficiente dinero como para poder vivir holgadamente hasta el fin de su vida, además de un nuevo público más joven que conectó enseguida con el terror retorcido y visceral que el director mostró en la pelÃcula.

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“Psicosis” es una pelÃcula incopiable, Hitchcock creó una obra maestra.
Alfred Hitchcock era un maestro del cine al crear “Psicosis” es perfecta desde todos los puntos de vista. Está llena de suspense, intriga y tiene escenas legendarias.
“Psicosis” es perfecta del comienzo al final.
Felicidades por el reportaje.
He oÃdo mucho sobre “Psicosis” y finalmente la vi, sÃ, no es broma yo no la habÃa visto y… ¿cómo lo haces para mirarla sin estar condicionado a las criticas y comentarios que se han llegado a oÃr de “Psicosis”?
Al principio me temÃa lo peor, me iba a decepcionar, iba a mirar una obra maestra del cine, “Psicosis” y estaba demasiado condicionada ¿y si no era lo que me esperaba?, ¿y si no era para tanto?…
La vi del tirón; no es una pelÃcula, es un peliculón y no me decepcionó en absoluto, “Psicosis” tiene una historia perfecta, es inmejorable, Hitchcock es el maestro del suspense.
Para todos aquellos que no la han visto, no dudéis en verla,”Psicosis” no os defraudará.