Marti DeBergi es un documentalista decidido a dar un vuelco a su carrera como cineasta, enfrentándose a un documental de los olvidados Spinal Tap, la banda que reinó en el rock hace demasiado tiempo, y que forman tres rockstars con hambre de sexo y rock n´roll, David St. Hubbins (cantante, guitarra), Nigel Tufnel (guitarra solista) y Dereck Smalls (bajo), además de una retahíla de baterías que no han parado de entrar y salir de la banda.
Spinal Tap se encuentra en uno de sus peores momentos artísticos. Después de 20 años de rock, decibelios, grandes canciones, discos conceptuales y giras apoteósicas, las ventas y la popularidad han empezado a mermar, y parece difícil que puedan organizar una gran gira de regreso por estadios de toda América. ¿Captará el documental de DeBergi la vuelta a la grandeza de los salvajes Spinal tap? ¿Volverán a llenar los arenas de su país? ¿Reinará de nuevo La Punción Lumbar?
Antes que nada, y para los no iniciados, decir que hablar mal de This is Spinal Tap delante de algún fan rockero con un mínimo de integridad puede acabar en pelea. Es este un film sacro para todo aquel que ha comprado alguna vez un disco de Black Sabbath, ha lamido de admiración las portadas de los Lp´s de Kiss o se ha revolcado de emoción en la platea de algún recinto cerrado ante los riffs de Manowar o Judas Priest. Así que mucho ojito con meterse con la película de marras, y si no aguantais, hacedlo en la intimidad.
Personalmente, me declaro feligrés de la parroquia This is Spinal Tap. Para cualquier fan de la música es un gustazo proveerte de esta parodia del mundo del rock cada cierto tiempo. Porque This is Spinal Tap es una burla de todo lo que hace que el rock sea (también) algo ridículo, pretencioso y cómico. Una coña en forma de falso documental (mockumentary) de una banda que nunca existió, o al menos no lo hizo antes del rodaje del film, porque a raíz de su éxito, los mismos protagonistas emprendieron alguna que otra gira real como Spinal Tap por su país. Es bueno recordarlo, todavía hoy en día puedes encontrarte a gente que cree que el film es un documental verídico de una gira de Spinal Tap!
Escrita al alimón por los tres miembros de la banda (Michael Mckean –que interpreta a David St. Hubbins-, Christopher Guest –el Tufnel guitarrista- y Harry Shearer –Dereck Smalls-) junto con el director Rob Reiner, el film inventa un montón de situaciones desternillantes sufridas por la banda, anécdotas muchas de ellas basadas en hechos reales (todas las grandes bandas han vivido sucesos “Spinal Tap” del tipo “no encontramos la salida al escenario y nos perdimos por los corredores del pabellón mientras los fans esperaban que empezásemos a tocar”). Repasemos algunas de estas situaciones:
-El grupo vive un triste momento, y las cámaras de DeBergi son testigos de una sesión de autógrafos a la que solo acude un fan.
-Ya no son el supergrupo de antaño, ahora los degradan relegándolos a talonear a un espectáculo de marionetas en un parque temático.
-Smalls, el bajista, es detenido en un control policial no por llevar sustancias ilegales, sino porque descubren que lleva un pepino en la entrepierna para marcar paquete ante las admiradoras femeninas.
-Para uno de los grandes momentos de su show en directo, cuando interpretan su clásico Stonehenge, los miembros del grupo han pedido a su manager que diseñe unos monolitos como los del monumento de Stonehenge, que aparecerán en el escenario e impactaran al público por su descomunal tamaño. Cuando empiezan a interpretar la canción, bajan del techo las rocas del gran monolito, pero, para asombro de la banda, la cosa se ha quedado en unas piedrecitas de no más de medio metro. El presupuesto no daba para más.
-Nigel tuffnel explica a DeBergi el gran secreto del tremendo volumen de los amplificadores de Spinal Tap. Ellos añaden al control un número más, así, no tocan a nivel diez, sino ¡al 11!
-Polymer Records se niega a publicar su disco The sun never sweats (El sol nunca suda) por su guarrindonga portada. El grupo decide ceder a las presiones y editar el disco con la portada negra.
-En la banda no tarda en aparecer el equivalente a Yoko Ono en los Beatles. Se trata de la novia de David St. Hubbins, empeñada en cambiar la imagen del grupo con vestuarios ridículos y dispuesta a obligarles a grabar “en Dubly”.
Mención especial a la banda sonora del film, interpretada (esta vez de verdad) por los actores del film, y completita de dignas piezas de hard básico con letras de antología, propias de una banda como Spinal Tap:
“Mujer de la granja sexual / te voy a segar / Mujer de la granja sexual / Te pasaré el rastrillo y la azada / Mujer de la granja sexual / ¿no ves mis ojos tragones?” (Sex farm).
“Ninguna luz fantasiosa cruza por mi mente / esta cosa de la meditación puede cegarte / Tan solo gira el volumen hasta que duela / por qué malgastar buena música en un cerebro” (Heavy duty).
This is Spinal Tap destila una magia muy particular que proviene de sus propios autores, fans del rock que aman aquello de lo que se ríen. Todas las pullas que ridiculizan la opereta montada alrededor de ese gran circo que fue el rock de los setenta y ochenta han salido de la mente de gente que sabe de lo que habla, en cada escena, por más cómica que sea, no se percibe desdén, sino un cariño muy especial por el rock.
Definitivamente, conocer This is Spinal Tap no te hará cambiar de gustos musicales y correr a comprarte un disco de Caetano Veloso. Te diré que en mi caso, cuando gocé del film por primera vez, salí de la sala con un solo objetivo: adquirir la banda sonora y rockear en mi habitación a ritmo de Tonight I´m gonna rock you tonight y Sex farm.

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“This is Spinal Tap” para mi es una película de culto que todo fan de Spinal Tap debería ver.